Apostar a Favoritos o Underdogs en Fútbol — Qué Dicen los Datos

En mis primeros años como apostador tenía una tendencia clara: apostaba a underdogs. Me atraía la idea de multiplicar mi dinero, de ir contra la corriente, de «descubrir» al equipo que todos subestimaban. Tardó tres temporadas en darme cuenta de que esa preferencia no era una estrategia — era un sesgo disfrazado de criterio. Los datos me enseñaron que ni los favoritos ni los underdogs son inherentemente rentables. Lo que es rentable es encontrar cuotas mal valoradas, independientemente del lado de la línea.
Históricamente, los equipos locales ganan el 45 % de los partidos de fútbol y los visitantes el 27 %. Esas cifras ya establecen una base: los favoritos ganan más a menudo, pero la pregunta que importa no es quién gana más, sino si el precio que pagas por esa mayor probabilidad te deja margen de beneficio.
Cargando...
El longshot bias – por qué el público sobrevalora a los underdogs
El longshot bias es uno de los sesgos más documentados en los mercados de apuestas. El público general tiende a sobreestimar la probabilidad de eventos poco probables — victorias de underdogs, cuotas altas, parlays improbables — y a infraestimar la probabilidad de eventos frecuentes. El resultado es que las cuotas de los favoritos suelen ofrecer ligeramente más valor del que sugiere la intuición, y las cuotas de los grandes underdogs suelen ofrecer menos.
El mecanismo es psicológico. Apostar al underdog activa la misma respuesta cerebral que comprar un billete de lotería: la ilusión de un premio grande con una inversión pequeña. Ese sesgo emocional empuja dinero hacia los underdogs, lo que obliga a los operadores a comprimir sus cuotas (pagando menos de lo que deberían) y a inflar ligeramente las de los favoritos (pagando más de lo justo).
El hold rate de las casas de apuestas alcanzó el 9,3 % en 2024, impulsado en parte por la popularidad de apuestas de alto riesgo como los parlays y las apuestas a underdogs extremos. Cuando el público apuesta con el corazón en lugar de con el cálculo, el operador capitaliza ese exceso de demanda ajustando las cuotas en su favor.
Esto no significa que apostar a underdogs sea siempre malo. El longshot bias es una tendencia estadística, no una ley universal. En un partido concreto, un underdog puede estar genuinamente infravalorado si hay información que el mercado no ha incorporado — una lesión del jugador clave del favorito, un cambio táctico, condiciones del campo que favorecen al equipo menor. Lo que sí significa es que apostar a underdogs «porque las cuotas son altas» es una estrategia perdedora sistemática.
Rentabilidad histórica de apostar sistemáticamente al favorito
Los estudios académicos que han analizado la rentabilidad de apostar ciegamente a todos los favoritos en ligas de fútbol muestran resultados mixtos. En general, la estrategia es ligeramente menos negativa que apostar ciegamente a underdogs, pero sigue siendo negativa. Apostar al favorito de cada partido de LaLiga durante una temporada completa produce una pérdida neta de entre el 3 % y el 7 % sobre lo apostado, dependiendo de la temporada y el operador.
La razón es obvia: el margen del operador se come cualquier ventaja que pudieras tener. Incluso si los favoritos ganan con la frecuencia esperada, las cuotas ya descuentan esa probabilidad más el margen. No puedes ganar apostando a ciegas al favorito por la misma razón que no puedes ganar apostando a ciegas al underdog: el operador ya ha incorporado la probabilidad en el precio.
Donde sí hay señales interesantes es en subcategorías específicas. Favoritos «ligeros» — cuotas entre 1.60 y 2.00 — han mostrado históricamente un rendimiento ligeramente mejor que favoritos extremos — cuotas por debajo de 1.30 — o que underdogs extremos — cuotas por encima de 5.00. Esa franja media es donde el equilibrio entre probabilidad y pago parece ser menos distorsionado por los sesgos del público.
El contexto manda – ni siempre favorito ni siempre underdog
La lección de fondo es que la pregunta «es mejor apostar al favorito o al underdog» está mal formulada. La pregunta correcta es: esta cuota concreta por encima o por debajo de la probabilidad real del evento. Y la respuesta depende del partido, del mercado, del momento y de tu análisis.
En un derby de mitad de tabla donde las cuotas son 2.30 / 3.20 / 3.00, no hay un «favorito» claro en términos de valor. Es un mercado equilibrado donde tu ventaja, si existe, viene de tu análisis del contexto, no de elegir un bando por defecto. En un partido donde el líder visita al colista con cuotas de 1.15 / 7.50 / 18.00, la pregunta no es si el líder ganará — probablemente sí — sino si 1.15 es un precio justo por esa probabilidad.
Mi enfoque es no tener una preferencia por defecto. Algunos meses apuesto más a favoritos porque encuentro valor ahí. Otros meses apuesto más a empates o visitantes porque las cuotas del mercado dejan margen en esa dirección. El valor no tiene ideología — aparece donde aparece, y tu trabajo es encontrarlo sin sesgos previos.
Si tuviese que dar un único consejo sobre este tema sería: mira tu registro de apuestas y segmenta tu yield por rango de cuota. Si descubres que ganas dinero sistemáticamente en cuotas de 1.70-2.20 y pierdes en cuotas superiores a 3.50, tienes una respuesta empirica a la pregunta de donde está tu ventaja — y probablemente no es donde tu intuición te habría dicho. Si quieres profundizar en cómo evaluar si una cuota concreta tiene valor real, el concepto central se desarrolla en la guía de value betting en fútbol.
¿El longshot bias existe igual en todas las ligas de fútbol?
La intensidad del longshot bias varía entre mercados. En ligas con mucho volumen de apuestas recreativas — Premier League, LaLiga — el sesgo tiende a ser más pronunciado porque hay más dinero emocional empujando las cuotas de underdogs. En ligas menores con menos volumen del público general, el sesgo puede ser menos marcado, aunque los datos disponibles son más limitados para confirmarlo con precisión.
¿Los modelos de xG ayudan a identificar underdogs infravalorados?
Sí. El xG puede revelar que un equipo con malos resultados recientes está generando muchas ocasiones de calidad que no convierte. Si su xG es alto pero sus goles reales son bajos, hay una desconexión que el mercado puede no estar valorando correctamente. Eso convierte a ese equipo en un candidato a underdog infravalorado — sus cuotas reflejan los resultados reales, no la calidad de sus ocasiones.
Creado por la redacción de «FUTPRO».
